Tras los atentados ocurridos en el aeropuerto y metro de Bruselas, la ciudad que representa el corazón de Europa, expresamos nuestro rechazo frontal a todo tipo de violencia.Apostamos por seguir construyendo una cultura de la acogida, que aleje toda tentación de discriminación que pueda suscitarse a causa de la barbarie del terrorismo que ha vuelto a golpear Europa. El terrorismo es la negación absoluta del respeto a la vida de las personas, y de Dios mismo que vive en ellas.

Nos sumamos a las palabras del Cardenal Erdo, presidente del Consejo de Conferencias episcopales de Europa: “En este momento de angustia, hacemos un llamamiento a todas las personas de buena voluntad para no dejarse vencer por el miedo y a seguir orando por la paz en Europa, en el Oriente Medio y en todo el mundo.”

El Papa Francisco nos recordó en la Evangelii Gaudium: que “hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos, será imposible erradicar la violencia.” Por eso, como trabajadores cristianos de Europa, seguiremos trabajando para lograr superar la exclusión y la desigualdad apostando por el diálogo y el bien común y evitando posturas de odio e intolerancia hacia las personas migrantes. Acabamos expresando nuestra cercanía y solidaridad con las familias de las víctimas de estos horribles atentados.

Manolo Copé

Coordinador del Movimiento de trabajadores cristianos de Europa