Frente a la relación normal de trabajo, el empleo precario está avanzando en Europa y cuestiona fundamentalmente, por consiguiente, los estándares legales y sociales del trabajo remunerado existentes hasta la fecha. En la UE-27, las relaciones laborales precarias  se presentan de maneras muy diversas. Ésas formas tienen en común la falta de estabilidad, la limitación temporal, la remuneración baja y, por lo tanto, el hecho de que no logran una subsistencia satisfactoria para las personas empleadas y sus familias, y de que no conllevan ninguna o solamente una esaca seguridad social. En algunos países, se fomenta de manera estatal el sector de salarios bajos, en otros, la falta de disposiciones de derecho laboral conduce a la extensión de los salarios bajos. No obstante, el resultado es el mismo: a pesar del trabajo, más y más personas son pobres en Europa. En el sector de los salarios bajos trabajan principalmente mujeres. Ya desde hace tiempo no existe un paso hacia empleos mejor remunerados y más cualificados. También se pagan salarios bajos a personas con buenas cualificaciones.

Datos factuales: En 2006, más de un tercio de las trabajadoras y los trabajadores (34,0 %) tuvieron en España un empleo temporal. Ése es, con mucho, el porcentaje más alto en los Estados miembros. Entre las cinco economías nacionales más fuertes de la UE-27, el porcentaje de trabajadores con contratos temporales se hallaba sólo en el Reino Unido (5,8 %) por debajo de un 13 %.[1] Se ha consolidado, asimismo, el empleo temporal – principalmente de mujeres: ése aumentó de un 15,9 % en 1996 a un 18,1 % en 2006. Se pagan salarios bajos primordialmente a mujeres. En Alemania, el sector de salarios bajos crece de manera sobreproporcional. El porcentaje aumentó en el último decenio de un 15 % a un 22 %. Los números relativos a las relaciones laborales precarias son explícitamente claros: un 14,2 por ciento de las trabajadoras y los trabajadores tuvieron un empleo temporal en el año 2005. El porcentaje de las personas empleadas, involuntariamente, de manera temporal ascendía a un 20,3 por ciento. Se cuentan más de 14 millones de seres humanos – con tendencia ascendente – entre los “trabajadores pobres” (“working poor”), los cuales son pobres a pesar y a causa de la organización actual del trabajo remunerado, orientada hacia la ganancia. Relaciones laborales precarias incrementan el riesgo de pobreza.[2]


[1]           cfr. ibídem, pág. 264.

[2]           cfr.. Miren Etxezarreta y otros, EuroMemo 2007, Hamburgo 2008, pág. 20.